El Manzano
En un huerto abandonado, había muchos árboles frutales, enormes y frondosos, los cuales daban frutos en grandes cantidades, eran frutos dulces y jugosos. Aquellos árboles, se jactaban de ser los más frutales, y se reian de un triste y pequeño manzano, cuyas ramas no eran tan grandes y además su copa estaba algo calva. Sin embargo, aquel manzano se esforzaba por dar jugosas manzanas.
–¡Jajaja! Ese árbol jamás será tan hermoso y tan grande como nosotros- así decían esos arboles, burlándose de aquel manzano.
Un día, aquellos árboles se encontraban enfurecidos, pues, notaban que todos los frutos que ellos daban, no eran ya tan apreciados por la gente y que éstos, terminaban en el suelo. Así que, decidieron todos dejar de dar frutos .
Así pasó el tiempo y aquellos árboles, no daban fruto, todos menos el manzano, quien continuaba dando manzanas.
–¡Mírenlo! Aún se esfuerza tanto y apenas da unas pálidas manzanas. ¡Es un tonto! -decían aquellos árboles, con tal arrogancia- ¿Porqué te esfuerzas? No ves que nadie lo va a valorar?
El manzano permanecía en silencio y no les respondía.
Los demás árboles siguieron burlándose del manzano, cuando de pronto, cayó una tormenta y un fuerte viento derribó a aquellos árboles soberbios, menos al manzano, que permaneció firme y fuerte. Aquellos árboles, en su arrogancia, no se dieron cuenta, que al no arrojar ni un solo fruto al suelo, éste último, no consiguió los suficientes nutrientes para nutrirlos. En cambio, el suelo del manzano, debido a los frutos que dejaba caer, lograron nutrirlo y mantenerlo fuerte, cuando vino la tempestad. Con el tiempo, aquél árbol, consiguió hacerse más grande y fuerte, y dió frutos más grandes y jugosos, incluso más llamativos, que atrajeron a la gente del lugar, quienes se encargaron de cuidarlo y protegerlo. Los demás árboles, en cambio, fueron talados y deshechados por completo.
La moraleja de ésta historia, es nunca dejarse llevar por los comentarios y acciones negativas de los demás, y no cambiar nuestra forma de ser, por causa de los demás, y seguir haciendo lo correcto, incluso, si nadie lo nota, para de éste modo, permanecer fuertes y firmes, en la tempestad. Los resultados de nuestras buenas acciones, se verán reflejados con el tiempo.
-Saiko Death
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