El Poema del Águila y la Rosa (parte 1)

Sintiendo ya casi cerca el final,

Sí, casi contemplando su muerte,

Encontrábase totalmente herido

Aquel soldado abatido,

Al el pie de un árbol,

Y de éste cruel suceso

Sólo un águila que le miraba,

Fue el primer testigo.

Aquel pobre se sentía perdido 

Y veía en la muerte el fin de su camino. 

A su rescate fue una mujer hermosa

De finos cabellos,

Rojos como ardientes brasas, 

Rojos como el rubí el sol al atardecer. 

La mujer curó sus heridas, 

Y le cuidó en su sufrimiento, 

Y cuando al fin su dolor hubo quitado, 

Aquel soldado de ella quedó enamorado. 

Y ambos se hicieron uno, 

Ambos unieron sus vidas, 

Juraron amor eterno

Y amarse hasta siempre. 

Y él en el jardín plantó un rosal,

De flores rojas como los cabellos de su amada

Y le deleitaba con poemas

Y versos que alababan su belleza.

Así hicieron un fuerte lazo,

Una cadena más fuerte que el hierro,

Una unión inquebrantable,

Formada por el amor más puro.

El Águila desde las alturas

Veía a la pareja y en su alma sonreía,

Cantaba en su corazón

Rogando a los cielos 

Que aquella unión para siempre continuara.

La Rosa, desde sus raíces,

Admiraba a los dos enamorados,

Y gloriaba ser aquella

Que su jardín adornara.

Así comenzó el poema,

Que contará esta historia,

Así en su memoria se recordará esta estrofa

Del águila y la rosa.


 -Salvador "Saiko Death" Torres Solís 

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